Opiniones 

Finanzas personales / Güero


No hace mucho tiempo leí un artículo que llamó mi atención, se trataba de la importancia de las finanzas personales, concretamente aplicadas a la jubilación. Una vez terminada mi lectura, me puse a reflexionar sobre este asunto. De pronto recordé que en los supermercados, antes de la pandemia, decenas de personas mayores, de la tercera edad, envolvían la compra; incluso el conductor de Uber de la última semana, que me transportó a una zona del norte de
la ciudad, pasaba de los setenta años.

No es casualidad que las personas mayores continúen formando parte de lo que se conoce como “población económicamente activa”. Es claro que este efecto se debe a que su pensión o jubilación no es lo suficientemente decorosa como para hacer frente a sus necesidades económicas de subsistencia. Ya sea que no cotizaron la mayor parte de su vida o que lo hicieron pero no en base a la realidad de su salario, el hecho es que en su última etapa se encuentran trabajando para vivir en lugar de encontrarse disfrutando de un retiro digno.

Los que estamos a unas décadas de llegar a ello, bien nos valdría comenzar a pensar en los años dorados que se avecinan. Hacernos las preguntas de solvencia futura y determinar si estamos lo suficientemente preparados para afrontarla con holgura financiera.

Las finanzas personas se asimilan hasta cierto punto a las calorías. No tratan más que de una operación aritmética, una resta, que considera los ingresos por un lado y los egresos por el otro. Así es la ingesta calórica, a los insumos se le restan los consumos. Al final llegamos a una cifra, de ser positiva, en el caso de los dineros, quiere decir que nuestro ingreso supera a los gastos, por tanto llegamos con superávit al siguiente mes. En el caso de las calorías, si consumimos más de lo que quemamos, significa que estamos acumulando grasas y la obesidad llegará tarde o temprano si la inercia continua.

Si estamos consumiendo más calorías de las que deberíamos, nuestro organismo resentirá las consecuencias, vendrán las enfermedades, disminuirá la movilidad y condición física.

Colesterol, ácido úrico, triglicéridos, hipertensión, son solo algunos de los padecimientos que se pueden adquirir con la obesidad o el sobrepeso. La recomendación de los conocedores en la materia es realizar actividad física, comer sanamente y medir o limitar la ingesta altamente calórica como la comida rápida.

Por su parte, en finanzas personales, si tenemos un problema de flujo, de sobre endeudamiento, es momento de poner un alto a los hábitos financieros de consumo y su inercia, puesto que nos llevarán a la quiebra en el mediano o largo plazo. No podemos gastar más de lo que ganamos, no podemos deslizar el plástico con demasía y pensar que es una extensión de nuestros ingresos, no debemos decir sí a los seductores meses sin intereses. Lo que sí es de nuestra competencia para ser saludablemente sanos, en cuanto a finanzas personales se refiere, es determinar si requerimos hacer cambios en lo que ingresamos y
gastamos. Rubro a rubro se sugiere llevar un registro de todas y cada una de las operaciones que realizamos durante el mes. De esta forma sabremos dónde estamos parados, en qué se está fugando el recurso y poder hacer los cambios pertinentes para revertir la tendencia.

En México no se tiene una cultura de ahorro y mucho menos de inversión. Vivimos al día, no prevemos el futuro. Cuando surge una emergencia buscamos a amigos, familiares, casas de empeño, etc. para salir avantes. Los especialistas en finanzas personales recomiendan tener ahorros a manera de fondo de emergencia para solventar los gastos imprevistos y no caer en deuda o mora. Todo parte de un análisis exhaustivo, de adaptarnos a nuestra realidad, a nuestra situación, de no querer aspirar a más de lo que realmente podemos. La disciplina es el factor clave puesto que no considera emociones, se somete fija a un presupuesto y es inamovible. Ya lo decía el gran filósofo de la antigua Grecia, Platón, “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”.

La opinión de César Omar Ramírez de León: Empresario, maestro en psicoterapia gestalt adultos y capacitador en gestión efectiva de recursos humanos.

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