Lección de ética en el club Campestre / Ruelas

Aguascalientes, febrero 10 (2026).-En los órganos colegiados la votación ordena. En días pasados el espíritu de Ethos se apoderó de la Asamblea y votación que Honró el carácter en el Club Campestre de Aguascalientes. Esta experiencia representa un parteaguas en la historia institucional del club. El consejo directivo presidido por Rodrigo Castañeda Romo (Bobby), enfrentó el asunto de un socio que otrora fue también directivo administrativo; y, que la comisión correspondiente amonestó por no cumplir con el honor. Con el mismo enfoque ético y jurídico de la comisión, el presidente atendió la Asamblea General para cuidar la dignidad de las personas involucradasy la respuesta a la solicitud del amonestado se diese en apego a los estatutos; propuso que el tema fuera diferido para mejor proveer, permitiendo que el Consejo Directivo realizara un análisis técnico y documental antes de tomar una decisión definitiva.

Sin embargo, en un ejercicio de tolerancia democráticay transparente, la asamblea no autorizó el regreso del tema a la directiva. Como órgano máximo de decisión, fue convocada para deliberar sobre la solicitud del amonestado, quien argumentó la nulidad de la sanción de exclusión impuesta por la Comisión de Honor y Justicia, señalando diversas violaciones al debido proceso, falta de motivación y desproporción en la sanción. Con principio de orden y virtud, estuvo presente un despacho profesional de auditoría externa que narró las anomalías.

Un buen detalle procesal, se garantizó la lectura íntegra de la petición (incluso con IA para evitar sesgos de significantes) y, se abrió el espacio para la discusión entre los socios. Como es propio de toda asamblea, agotada la discusión se votó, solo 6 votaron a favor del perdón y la indulgencia. Ese comportamiento moral demostró que el club ha evolucionado hacia una cultura de responsabilidad y transparencia, donde la ética y el decoro prevalecen sobre intereses personales o históricos.

Significado de la Decisión. Este resultado no solo refleja la madurez democrática del Club Campestre instalado en asamblea, sino las reservas morales y éticas del consejo directivo que envió un mensaje contundente: los socios están comprometidos con la justicia y la institucionalidad. La votación fue secreta, garantizando la libertad de conciencia y la protección de cada socio frente a presiones externas.

La asamblea reafirmó que las decisiones deben estar fundamentadas en el derecho, la equidad y el respeto a los procedimientos. Se dejó atrás la época en que los abusos se perdonaban por costumbre, y se abrazó una nueva era de ética institucional, que bien cuidada dará larga vida al club.

Los socios de alta virtud integrantes del Consejo Directivo y la Asamblea General merecen un excelso reconocimiento. Se privilegió el análisis, la deliberación y la votación transparente, fortaleciendo la confianza interna y el sentido de comunidad. El Club Campestre de Aguascalientes se consolida como una institución donde la justicia y la moral son los pilares de su futuro. 

Una gran lección que nos dice que es factible gobernar cuando se aplica la política adecuada que es de todos, pero no pertenece a nadie. Los recursos manejados, las virtudesde los asociados, son patrimonio colectivo. La ética mínima, dice Adela Cortina, es el “conjunto de principios universalizables que toda comunidad plural debe respetar para garantizar convivencia, dignidad y justicia”. ¡No es negociable! Las y los asociados exigen criterios de justicia en el uso de recursos comunes: Reglas de acceso no discriminatorias; Procesos transparentes de admisión y sanción; Respeto básico entre miembros y trabajadores;Participación que eviten arbitrariedades de élites internas,estándares éticos que protejan la dignidad de todos los asociados.

La ética máxima del club es el proyecto de vida buena que cada comunidad o individuo cultiva con los valores identitarios, tradiciones, rituales, símbolos, estilos de vida,que se expresa en sus tradiciones, ceremonias, códigos de vestimenta. Su narrativa de pertenencia. Su estilo de convivencia, cortesía, excelencia, cultura, deporte, filantropía… Su visión del prestigio y mérito.

La razón cordial es la propuesta más distintiva: una razón que integra inteligencia, emoción y reconocimiento del “Otro”, la justicia nace también de la empatía. El club reconoce a la persona como alguien digno de pertenecer. La razón cordial promueve cortesía auténtica y formal;reconocimiento del personal de servicio como sujetos morales. La razón cordial convierte el club en un espacio de ciudadanía ética, no solo de privilegio.

El club tiene responsabilidad moral. Debe rendir cuentas a sus miembros y a la sociedad. Evitar la arbitrariedad en decisiones internas. Promover la ciudadanía democrática, incluso en un espacio privado. Construir legitimidad a través de la transparencia y la participación. El club no solo es prestigioso y moralmente ejemplar, es capaz de unir tradición, excelencia y justicia.

Que la lección: ética de la convivencia recibida sea un puente que una las virtudes que la vida compartida demanda.