La apertura de la supercarretera por la que nos encontramos (usted y yo) con su cajón de comentarios, correo electrónico, sitios plurales (como éste), periódicos virtuales, medios electrónicos que reproducen sus contenidos, redes sociales y otros medios al alcance del público en general, han influido en la maduración del consumidor de información, tanto que ahora le permite distinguir (y contrastar) los textos de opinión, la crítica fundada, el debate enriquecedor, la investigación sustentada y la noticia comprobada; de los juicios sin valor, el comentario edulcorado, el frágil trascendido, la mentira presentada como verdad, la mala leche y otros antivirus, que en estos nuevos tiempos, son vacunados con el sagrado derecho de réplica para aclarar, desmentir, rectificar señalamientos infundados de terceros.
Como a mí, eso del agandalle no se da, tampoco el robo de los derechos reservados y menos saludar con sombrero ajeno, me permití enviar a Hidrocálido, el 24 de diciembre, una pertinente aclaración para desmentir acciones atribuidas a mi persona y desprenderme de las doradas medallas, propiedad de otro compañero, puestas en mi pecho indebidamente.
El escrito se extravió en algún lugar del planeta de los vivos; afortunadamente, el diario Página 24 tuvo la gentileza de reproducirla, el 27 de diciembre, en su columna política, antecediéndole el comentario siguiente (las palabras escritas en mayúsculas y resaltadas en negritas forman parte del texto de PA):
“Cómo, Cuándo, Dónde…
“‘FANTASMAS’ DE la redacción del diario Hidrocálido evitaron la publicación de la carta aclaratoria dirigida a Agustín Morales Padilla, quien sin pudor alguno negó el derecho de réplica (‘cero y van dos’) de Mario Granados Roldán, misiva que, por considerarla de interés para nuestros lectores, Plaza de Armas la reproduce (‘cero y van dos’) fielmente:”
Señor
Agustín Morales Padilla
Presidente y Director General
Hidrocálido
Presente
Apreciado señor Presidente y Director General:
Sirva el presente correo para aclarar que no formulé la “lista de invitados” a la cena ofrecida en la residencia particular del secretario del Ayuntamiento, en consecuencia, tampoco tuve la prerrogativa de “convidar a sedicentes” y reporteros titulados al hogar ajeno, y menos fui facultado para incluir o excluir a dama o caballero alguno, como erróneamente afirma la columna “Cómo, Cuándo, Dónde”, el día de hoy.
La insistencia del comentario del señor D. Rigor me obliga a reiterar que no es de mi interés regresar a la Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia Municipal de Aguascalientes (fundada por el suscrito en enero de 1984), como le expresé a la ahora alcaldesa en su debida oportunidad (2009).
Sin otro particular, le saludo muy cordialmente.
Mario Granados Roldán
Para reconocer públicamente el trabajo ajeno agrego, ahora, el enriquecedor dato: el señor Adolfo Fito Quiroz, trabajador de la Secretaría del Ayuntamiento, fue el autor de la idea, fue el que confeccionó la lista de invitados y fue el que convocó, en primera instancia, a los contertulios. Dicho lo anterior, mi honradez queda a salvo. Firmado está.
Y con el ánimo de contextualizar la historia de este insignificante incidente me remito al señor Matías Lozano, que en su columna política (“Cortado por Lozano”, El Heraldo de Aguascalientes) del reciente lunes 26 de este mes navideño, narró con la pluma de la decencia y gratitud, y el reconocimiento sincero para los anfitriones, una parte de la reunión (las palabras escritas en mayúsculas y resaltadas en negritas forman parte del texto de ML):
TEMA 5.- MISCELÁNEA.- LA NAVIDAD Y EL Año Nuevo brinda momentos en los que el poder público suele bajarse del pedestal para fundar “repúblicas amorosas”, con los trabajadores de los medios (y los enteros) de información, que se traducen en reuniones masivas de convivencia aderezadas, en ocasiones, de buena comida, mejores vinos y excelentes regalos rifados entre los asistentes citados en algún restaurante o salón de fiestas previamente seleccionado… POR RAZONES DE horario por lo general me veo impedido de asistir a esos eventos, pero como dicen que toda regla tiene su excepción, el fin de semana acudí a reunión de amigos, unos, y conocidos, otros, en la residencia particular de Luis Fernando Muñoz, secretario del Ayuntamiento capitalino… POR LO REGULAR LOS altos funcionarios públicos no acostumbran abrir las puertas de su domicilio a la “prole” ni tampoco suelen llamar personalmente para invitar, faena ésta dejada en manos de sus secretarios particulares o de “Fito” Quiroz, en este caso artífice del evento casero. En mi caso hasta esperaron a que terminara la elaboración de la columna del día… ÉRAMOS ESCASAMENTE siete invitados al pozole, los tacos dorados, las enchilada suizas y los postres que estaban “de poca” (como dicen los muchachos); el ambiente relajado, muy agradable, amenizado por un grupo de música de cuerdas (las guitarras, no los músicos) y sobre todo con buena camaradería entre los asistentes… PERO SIN DUDA EL que más disfrutó fue Maurilio Batres, de “Hidrocálido”, quien además nos compartió remembranzas de sus inicios y correrías con Mario Granados y de los años que trabajó a su lado, y además con la plática de sus ocurrencias y las risas que arrancó, contribuyó a la animación de la velada… PERO LA NOCHE SE la llevaron los anfitriones, la señora Araceli y su esposo el maestro Luis Fernando Muñoz, quienes nos colmaron de atenciones no como reporteros a quienes se quiere corresponder un servicio, sino como amigos de la familia, por lo que nadie hacía el menor intento de despedirse, hasta que alguno por consideración a la hora dijo las palabras mágicas (para los anfitriones): “las visitas tienen sueño”… INCLUSO HUBO consenso en ampliar la espera ante la posibilidad de que la alcaldesa, Lorena Martínez pudiese desprenderse de otro convivio y acompañarnos en casa del Secretario del Ayuntamiento; y por la misma causa no asistió tampoco su jefa de prensa, Anayeli Muñoz, quienes se perdieron de esa desvelada llena de generosidad, amistad, bohemia y detalles de los excelentes organizadores y espléndidos anfitriones…
La historia de este chisme aldeano estaría incompleta, desde el punto de vista periodístico, si se omitiera la lista de periodistas asistentes a casa de la familia Muñoz, que corre con cargo a mi cuenta: Marcela González y Maurilio Batres, de Hidrocálido; Araceli Gómez, de Televisa; Matías Lozano y Leonardo Márquez, de El Heraldo de Aguascalientes; Mario Luis Ramos Rocha, jefe de Información de Página 24; y Gilberto Sánchez, de alchileaguascalientes.com.
La misión de los medios debía ser “decir la verdad y avergonzar al diablo”, decía con sobrada razón Walter Lippmann.
Mario Granados.